jueves, 7 de mayo de 2009

Medio siglo de la canción 'Al vent'


Se cumplen 50 años de la composición de una canción que fue un grito de libertad de la generación que luchó contra el franquismo | Raimon compuso 'Al vent' tras un viaje en moto "de paquete" con un amigo | Su estilo, pasión, brío, contrastaba con la tenue melodía de Els Setze Jutges

Nunca pensé en ser cantante". Ramon Pelegero Sanchis, Raimon (Xàtiva, 1940), lo afirma sin nostalgia, convencido de que todo "lo ocurrido", desde el momento en el que decidió cantar, desde el primer día en el que compuso su primera canción, "ha sido magnífico". En el caso de Raimon coincide que a su embrionaria, y también longeva vocación, se sumó un segundo hecho, clave y determinante: creó 'Al vent', su primera pieza. Uno de los primeros en oírla en una taberna fue el ensayista Joan Fuster. "Era una pura e inesperada espontaneidad", señalaba el autor de 'Nosaltres els valencians' en la biografía que escribió sobre el cantautor. En poco tiempo, 'Al vent' se convertiría en el mayor grito de esperanza, de libertad, de rebeldía, de lucha por la democracia de una generación que encontró en la sencilla pero directa letra de esta canción inspiración para oponerse a la dictadura.

Semana de homenaje

La Universitat Politècnica de València ha programado una serie de actividades culturales, que concluirán mañana con un concierto de Raimon en esta institución, para conmemorar los cincuenta años de la composición de 'Al vent'. En el salón de actos de esta universidad se ha instalado una amplia exposición documental sobre la vida y obra del artista: obras de arte - como la escultura que le dedicó Andreu Alfaro -, portadas de discos, documentos de infancia, recortes de diarios de diferentes países, documentos de prohibición de sus conciertos firmados por gobernadores civiles y fotografías de algunos de sus más recordados conciertos durante el franquismo. Para la ocasión se ha reeditado la biografía que sobre Raimon escribió Joan Fuster; y se ha editado un elaborado catálogo con textos de Fuster, Salvador Espriu, Néstor Luján, Manuel Vázquez Montalbán, Joan F. Mira y Manuel Vicent, entre otros.


Ocurrió en el año 1959. Cuenta Raimon, al que nunca le ha gustado unir sus canciones a la política, que no hay secretos, que es cierto que se inspiró para su composición en un viaje en moto que hizo "de paquete" con un amigo. "El viento me golpeó en la cara", recuerda como metáfora de la sensación de libertad que le provocó aquel viaje. El joven 'Pele', como así le llamaban los amigos, ya era un tipo despierto, inquieto, atrevido, devorador de poesía, que había tomado conciencia de que su lengua no era la misma que la del régimen; o más bien habría que decir que tomó conciencia de que era una lengua castigada por el régimen. Había bebido, además, de algunas de las fuentes del existencialismo contracultural que emergía en Europa, y había asumido que componer y cantar en catalán era una manera tan digna como otras de expresar su profundo disgusto con el tiempo que le tocó vivir. Todos estos elementos confluyeron en Raimon para crear, de la nada, 'Al vent'.

Pero en esas fechas Raimon aún no era Raimon - el nombre se lo sugirió Eliseu Climent -, ni 'Al vent' era aún la canción que años después corearían decenas de miles de jóvenes en España; en 'palaus' de música, en facultades, en estadios, siempre rodeados por los 'grises', dispuestos a contusionar a los estudiantes con sus porras. Y que saltaría las fronteras de la Península para erigirse en un canto a la libertad de estudiantes, de trabajadores, de intelectuales, de todo el mundo. Esa pieza capaz de provocar hipertensión a muchos gobernadores civiles del franquismo - en Madrid, en Barcelona y en Valencia -; que llevaría a los prohombres de la dictadura a relacionar esa canción y a Raimon con la mayor de las amenazas, lo que le llevaría a 'xafar' los calabozos, a sufrir interrogatorios y múltiples censuras a sus composiciones posteriores: 'Diguem no', otra de sus primeras y más duras canciones, es un claro ejemplo de pieza que fue censurada una y otra vez.

Habría que esperar hasta el año 1964 para que 'Al vent' fuera editada en un disco con otros tres temas. Pero, para cuando comenzó a distribuirse en vinilo, Raimon ya era toda una sensación en la nova cançó. "Els Setze Jutges cantaban un tipo de canción de ascendencia francesa, de melodía tenue... A la nova cançó el 'Pele' aportaba gritos, pasión rústica (más bien rural), brío, candor, vivacidad", añade Fuster en referencia a aquello que diferenciaba al nen de Xàtiva de los cantautores de 'Barcelona'. Su potente voz, que aún mantiene - "desde que dejé de fumar canto mejor", afirma -, sus letras, sus portentosas interpretaciones, encorvado sobre su guitarra, directo al público, ya habían conquistado Barcelona y Catalunya para, en poco tiempo, extender su popularidad en toda España, hasta convertirse en un referente, en un icono de la canción protesta, de la lucha contra el franquismo.

Han pasado cincuenta años, como ayer subrayaba Raimon en el acto de homenaje que le ha organizado la Universitat Politècnica de València. Medio siglo en el que algunas cosas han cambiado "pero otras no", apunta el cantautor. Se refiere al hecho de que "antes te censuraban; ahora se montan excusas para no dejarte cantar". Dirige su crítica principalmente a Valencia, una ciudad que sigue muy lejana al cantautor, casi se podría decir divorciada de Raimon. Sirvan estos ejemplos: la última vez que actuó en ella (en el teatro Principal) fue en el 2000; y sólo una vez ha aparecido en la televisión pública valenciana, Canal 9 (en el año 1992).

Raimon reflexiona sobre esta cuestión "con dolor": "Se ha privado a mucha gente de mi tierra de conocer el trabajo que he realizado durante muchos años; algunos creen que sólo he escrito 'Al vent'".¿La causa? Es obvia; Raimon nunca fue un artista cómodo para la derecha sociológica y política valenciana; y en especial para la virulenta derecha regionalista y secesionista que durante años alimentó el anticatalanismo. "Se lo debo todo a Barcelona, a Catalunya; porque allí sí que he podido desarrollar mi carrera musical", añade. Y se pregunta, en el caso valenciano, "cómo es posible que se organicen festivales de música flamenca, o conciertos de todos los estilos, que la Administración valenciana gaste lo que no puede en grandes eventos, y sean incapaces de organizar un ciclo de canción en valenciano o en catalán". "Nunca se ha hecho; y esto es muy triste", concluye.

Raimon sigue inquieto "por aquellos males que padece la humanidad durante siglos y a los que no hemos sido capaces de poner remedio". Y, al tiempo, no oculta cierto orgullo - "debería buscar un palo para golpear mi ego", subraya- por el hecho de que sea la Universitat, lugar de tantas batallas pasadas, la que le rinda ahora homenaje; o porque su 'Al vent' haya sido versionado por decenas de grupos musicales y cantantes; y porque su profesión y su prestigio le hayan llevado a actuar en varios países de Europa - en Francia ha cosechado grandes éxitos -, EE.UU. y Japón. ¿Qué herencia ha dejado 'Al vent'? Una cosa es cierta, de no haber sido por artistas como Raimon, y otros como Lluís Llach o Maria del Mar Bonet, cantar en catalán no sería hoy un hecho "normal". Pero la España de hoy no es la de hace cincuenta años; por lo que el sentido y el objetivo profesional de aquellos cantautores difícilmente puede repetirse ahora. Al fin y al cabo, como reconoce Raimon, aquella música y aquellas canciones combatían por una causa que se ganó: la democracia y las libertades. A pesar de eso, aún hoy escuchar 'Al vent' en la voz de Raimon, tanto tiempo después, sigue poniendo la carne de gallina.